jueves, 1 de febrero de 2007

El bufón

Esta noche, como tantas otras, me coloco la careta de bufón. Estiro la goma, rodeo mi cara con ella y entierro lo demás bien debajo con la esperanza de que nadie lo vea.

Quizá haya muecas, quizá sonrisas... quizá carcajadas o quizá felicidad. Siempre me ha gustado y se me ha dado bien hacer el payaso.

Si es verdad que las lágrimas y la risa son constantes inmutables y que por cada persona que ríe o llora otra deja de hacerlo en algún lugar del mundo, supongo que unas 80 personas dejarán de reír durante algo más de una hora y pasado ese tiempo a una se le secarán las lágrimas.

1 comentario:

Maria dijo...

La verdad es que el teatro es algo que consigue hacerte escapar de tus problemas. Ya lo decía el maestro de ceremonias en cabaret:
"¿La vida es una desilusión?buah!! Aquí no hay problemas, aquí la vida es divina..."
Y al final lo volvía a repetir, y te dabas cuenta de que realmente, aunque sea durante dos horas, habías olvidado tus problemas.
Así que... muchas gracias a los que hacéis teatro!!!