jueves, 8 de marzo de 2007

Mundo de caleidoscopio

El cuerpo se despereza y se estira. Lentamente va cobrando vida. El alma, que se encontraba dormida por una sobredosis de caricias, inicia su despertar. Los labios vuelven a la realidad en la que no está presente la gimnasia del beso, las manos surcan el aire dibujando contornos en el vacío que se rellenan con la memoria y la fantasía. Intento ubicarme y ubicarlo todo. Vuelta a empezar en una rutina que ya he vivido, en la que conozco el modo de desenvolverme; lástima que eso no baste para hacerlo más sencillo. Esperanza. Palabras que te llevan flotando en lo alto de un remolino, arrastrándote a la tierra del sueño y del futuro. Las escribo para hacerlas terrenas y que puedan ser leídas cuando me asalten el miedo y la incertidumbre. Fragilidad y una sonrisa que asoma, asustada, en la comisura de la boca. Soplidos de lluvia. Un silencio en el que debo entender musicalidad. Sigo dando tanto de mí que ya no sé si me queda algo que ofrecer. Me gustaría ser mucho mejor sólo para poder entregarlo en una bandeja. Saber entrenar un elefante y hacerlo volar.

Me coloco mi nuevo artilugio alrededor de los ojos y contemplo el mundo. En ocasiones se me presenta difuminado, otras veces con una claridad absoluta. Hay días en los que miro y todo está repleto de colores mientras que en algún momento sólo veo blanco y negro. Observo más allá. Infinitud de cosas sucediendo en paralelo. En un coche suena una canción mientras dos enamorados se besan apasionadamente, un anciano la oye al instante en su radio y cambia la sintonía, las lágrimas no pueden evitar asomar en la cara de aquel chico que pasea solo y regocijándose en la melancolía sube el volumen, un grupo de estudiantes de danza preparan una coreografía bajo esas notas con total indiferencia y veinte mil personas la cantan al unísono en un abarrotado concierto. Veinte mil sensaciones más y seguimos anidando.

Hay personas en este mundo que no se merecen sufrir bajo ningún concepto. Ocurre tantas veces que la bondad sólo recibe dolor como moneda de pago... No puedo pretender que no me afecte semejante injusticia, no puedo observar callado la pena de aquellas personas a las que quiero con toda mi alma, ni ver sus lágrimas, personas por las que daría mi vida sin dudarlo... si tan sólo pudiera cambiarse sin más... un motivo más para seguir adelante...

El destino, la casualidad, la causalidad, la coincidencia, el futuro, la conspiración del Universo, las mariposas que se posan, las señales, los deseos en estrellas fugaces, pestañas, cumpleaños y pulseras de la suerte, las muñecas quitapenas, las sorpresas, los pensamientos, los reencuentros y las despedidas, los sueños y las pesadillas. Promesas, palabras, espera.

Vivo en un mundo etéreo lleno de cosas abstractas e imprecisas que al intentar agarrarlas se te cuelan entre los dedos. Un mundo de caleidoscopio que varía según como lo mire y hacia donde apunte. Anoche miré al cielo y, aunque todavía no he entrenado a mi elefante para que me lleve en su lomo, volví a verte y me acerqué a ti...

5 comentarios:

Miguel dijo...

Bienvenido de nuevo, Javi.
Ya no recordaba lo de las mariposas.

M.A. dijo...

Una delicia volverte a leer, Javi.
Se te echaba de menos...

Anónimo dijo...

siempre quise acercarme a ti un poco más. compartir contigo más partes de ti. y cuanto más tiempo compartíamos, más lejano me parecías. te leo amenudo. empieza a ser una costumbre acudir aquí y releer o descubrir nuevas palabras. es la única manera que tendré de estar cerca. esta bien así.

Miguel dijo...

Jo, qué curiosidad por saber quién es...

bekatreka dijo...

Qué bonito Javi