martes, 23 de enero de 2007

Bifurcación

Ya se había encontrado antes en esa disyuntiva. No era la primera vez, sin embargo sentía que ahora su decisión se tornaba altamente importante. Esencial. Sabía que le iba la vida en ello...

Volvió a observar las dos opciones.

Miró a la derecha. El suelo de fina y cuidada arena, llano, sin apenas una piedra. Los florecidos árboles, a los lados, formando un perfecto pasillo. Arriba, la clara visión del firmamento. Incontables arbustos con apetitosos frutos y pájaros trinando bellas melodías.

Miró a la izquierda. Las arenas pantanosas, el fango cubriendo la superficie, el amenazador lodazal, las grotescas figuras arbóreas colmadas de espinas y sus ramas intrincadas formando una fantasmal bóveda. Ni un sólo destello de luz y el siseo de los reptiles entre la maleza.

La decisión no podía demorarse más. Cerró los ojos y escuchó dentro de sí. Entonces distinguió su voz.

Cinco minutos más tarde tenía la cara cubierta de barro.

3 comentarios:

Pau dijo...

Bueno, qué le vamos a hacer a veces el camino que parece más árido nos conduce a lugares más enriquecedores.
Por ejemplo, el camino más difícil es ser tan plasta como yo con el cumple porque la gente se cansa de ti, pero luego ¡¡¡No se le olvida a la gente!!! Jajajaja. Así que no temas en llenarte la cara de barro, seguro que resulta ser una buena loción hidratante, pues todos los caminos, todas las cosas que pasan en la vida: TIENEN SU LADO POSITIVO.
Un besote.
Pau.

Ana dijo...

Discrepo de lo de ser pesada con el cumpleaños, que del mío se olvidaron, y todos te pueden decir la ilusión que me hacía y lo pesada que me puse :P

Felicidades por el blog, Javi :)

Miguel dijo...

¡Lo sabía! ¡Sabía cuál era la opción que iba a coger! De hecho, sabía cuáles eran las dos opciones antes de leerlas. Vamos, que es un poco previsible...
¡No pongas esa cara, Javi! Alguien te tenía que tocar los huevos, y sabes de sobra que hace mucho tiempo que me pedí ser esa persona.
De todas formas (y lo pongo al final para que sea lo que quede) me encanta cómo lo has escrito. Creo que es lo mejor de todo lo que he leído de tí. Mejor que tu autobiografía (esa que aparece en el folleto del festival del año pasado). Un estilo claro, preciso, ágil y depurado.
Te quiero, maricón.