martes, 22 de enero de 2008

Hello there, the angel of my nightmare...

Me siento como un extraño ahora que piso mi propio terreno. Desconcertado, fuera de mi hábitat, llevando ropas gruesas en un clima cálido.

Y ahora no sé ni qué decir, y me temo que sea debido a que en muchos momentos no sé ni cómo me siento.

La vida es un cóctel molotov de sensaciones que no me deja indiferente. Eso debe significar que estoy vivo. Que cada día miles de emociones se mezclan en mis entrañas, que se agitan y me producen pequeñas explosiones.

¿Estoy loco? ¿Soy un paranoíco? ¿Por qué a veces no duermo? Las noches, las malditas noches...


Siempre caminando sin fijarme en nada más. Si un día empiezan a hundirse mis pies me daré cuenta cuando el fango me llegue al pecho y toque mi corazón.

Todo transcurre a una velocidad endiablada. La que yo mismo me marco; ahí no cabe la queja. Me da miedo pasar por esta vida sin disfrutar de las pasiones. No sé decir que no a nada.

Quiero un día de, al menos, 30 horas.

Me gustan las cosas en las que pongo mi dedicación, pero tú me gustas más que nada. Te tengo y aún así te echo de menos. Echo de menos perder el tiempo, el deleite, el recreo... Echo de menos las conversaciones sin prisas, las caricias perennes y los besos de súper glue. Echo de menos materializar mis sueños, y es que ya tengo tu imagen desgastada en mi memoria de tanto dedicarte pensamientos.

Ahora sólo puedo decir que no pienso permitir que mi vida sea un constante deseo sino una realidad. Que los pasos serán de otra manera. Que si la vida es cuestión de prioridades, tú eres mi Magnum... Y, en este momento, tendremos que ser fuertes y aguantar lo que nos echen. Porque sé que pronto las cosas serán de otra manera y disfrutaremos de todo aquello que no pudimos aprovechar. Ahora ya no echo de menos mi pasado sino mi futuro. Eso es más esperanzador.

Fíjate, llevo casi tres meses sin escribir y, ahora que vuelvo, el único motivo por el que lo hago es para poder decirte de una manera más que te quiero.

"Don't waste your time on me, you're already the voice inside my head"
"Miss you.. miss you..."

martes, 30 de octubre de 2007

Y entonces brillaste...

Escribo sólo para recordar este día.

Para inmortalizar el momento en el que vi cómo se formaba un halo de luz alrededor de tu cabeza y tu pelo y tus dedos disparaban polvo sideral alcanzando los más apartados confines de éste y de otros mundos.

Escribo porque hoy le has alargado la sonrisa a mi corazón. Porque puedo decir que me siento feliz. Y quiero que el cielo lo sepa.


Siempre supe que eras una estrella...

lunes, 1 de octubre de 2007

Wonderland



Cojo mi taza de café y me siento en la mesa.

Entre sonrisas comienzo a dar forma a un mundo de maravillas, rodeándome de palabras absurdas, de situaciones carentes de sentido y de distintos seres a cual más loco.

Y entonces me doy cuenta de que este mundo no es tan distinto del otro... que en el fondo siempre hay un conejo blanco al que perseguir, una madriguera por la que caer a un universo de fantasía e infinitos motivos para perder la cabeza :)


¿Quieres coger mi mano y entrar conmigo?

jueves, 27 de septiembre de 2007

Fotogramas



Recuerdo un tiempo en el que las cosas eran sencillas. Un tiempo en el que un niño inquieto y nervioso correteaba por los pasillos de su casa, por el patio del colegio, por la arena de su parque. Recuerdo tardes enteras jugando al fútbol o en casa con los muñecos de plástico, con los coches o con los indios y los vaqueros. Recuerdo las meriendas de por la tarde, las colecciones de cromos, los domingos haciéndome el mayor y yendo a por el pan y el peródico. Recuerdo el escondite, la liebre, el bulldog, el balón prisionero, el rescate... recuerdo los veranos en la piscina, los viernes en el cine de Méndez Álvaro. Recuerdo mis horas de estancia en el colegio, mis minutos de trayecto, mis segundos de deberes y mi eternidad de libertad. Recuerdo donde empezaban y donde terminaban las preocupaciones. Recuerdo mi infancia como el islote de felicidad del que un día salí a nado.


Recuerdo mis primeros sentimientos. Mi primer amor casi perenne. Mi estaticidad, mi ingenuidad, mi timidez. Recuerdo mi primer beso tardío y mi primer desengaño. Recuerdo el dolor, el miedo y la soledad. Recuerdo el día que me presenté y le estreché la mano a mi mirador, la noche plagada de estrellas, la ciudad iluminada. Recuerdo que, ya entonces, sabía que te escondías en algún lugar... allá a lo lejos... donde una luz se encendía en una ventana.


Recuerdo el amor de verdad, los planes, los viajes. Recuerdo el sexo y la madurez emocional. Recuerdo las sorpresas, los cuentos, las bromas. Recuerdo la palabra “siempre”. Recuerdo como nuestro pequeño mundo se sustentaba en algún rincón de éste otro y no sabíamos cuál era el real. Recuerdo que juntos éramos invencibles. Recuerdo las risas, el cariño, la ternura...

Recuerdo la pasión, los sentimientos irrefrenables. Recuerdo mis errores. Recuerdo los engaños, las historias escondidas. Recuerdo la complicidad, las miradas al unísono, la telepatía. Recuerdo las piezas de un puzzle que nunca supimos cuadrar. Recuerdo la sonrisa alargada, los corazones de mierda, las almas gemelas. Recuerdo mil y una historias. Las visitas a lugares de este mundo y a los de más allá. Recuerdo un techo de estrellas y de lunas. Recuerdo nuevos libros, nuevas películas, nuevas canciones. Recuerdo que miraba a tu cara y veía amor y teatro. Recuerdo sentirme especial y único.


Recuerdo el sufrimiento, la impotencia, la inestabilidad. Recuerdo mis carencias, mi conciencia y mis esfuerzos de superación. Recuerdo el barro en mi cara, el tiritar de mis rodillas mientras me levantaban del suelo una vez tras otra. Recuerdo el sabor de mis lágrimas, la incomprensión. Recuerdo la locura, los saltos al abismo. Recuerdo los silencios, la espera, la inquietud... Recuerdo la máscara de bufón, las miradas ilusionadas de la gente a la que intentaba llenar de un optimismo del cual yo mismo carecía.

Recuerdo los nuevos principios, las nuevas ilusiones. Recuerdo los sentimientos inesperados, los torrentes de lo imprevisto. Recuerdo las dificultades, las unidireccionalidades, la pared. Recuerdo mi tesón, mi fe, mi tozudez... recuerdo a Edward Bloom en Big Fish. Recuerdo unos ojos brillantes que parpadeando un segundo me hacían coger fuerzas para un mes. Recuerdo el eclipse, la realidad que me tocaba vivir, mis limitaciones... Recuerdo las chucherías, los globos, los pasteles. Recuerdo el final. Recuerdo el comienzo. Recuerdo el final. Recuerdo el comienzo. También recuerdo el final. Recuerdo un mes de locura. ¿Recuerdo el comienzo?


Recuerdo la calma, la paciencia, la decisión de hacer las cosas bien. Recuerdo mi más inmediato ayer. Recuerdo como pasaban lentos los días mientras el otoño despedía al verano sin darnos cuenta. Recuerdo un sinfín de palabras... escritas, leídas, habladas, calladas... las recuerdo públicas, privadas, exclusivas y ocultas.

Recuerdo cada beso, cada abrazo, cada olor. Recuerdo cada reguero de sal en mi cara o en la tuya. Recuerdo cada instante, cada frase, cada emoción, cada mueca...

Recuerdo el día de mañana. Recuerdo mi amnesia. Recuerdo mi antinaturalidad y mi rendición. Recuerdo mi tristeza y mi soledad. Recuerdo como, el día anterior, escribía bajo el cobijo de la luna llena estas palabras mientras correteabas por mi mente. Recuerdo el mundo que te quise ofrecer, el brazo que te tendí. Recuerdo el lugar donde tu sueño y el mío murieron agarrados de la mano en un universo de injusticias. Recuerdo mi silencio...


Recuerdo que nunca pensé que fuera tan difícil.

Recuerdo que siempre traté de ser el mismo.

Recuerdo que amé con todo mi ser.

Recuerdo todos los pedazos.

Recuerdo...

Te recuerdo.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Si tan sólo supieras...

... que quiero ofrecerte mi mundo.


Intentaré mostrártelo sin palabras.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Otoño



Ya es otoño.

Y pronto llegarán las lluvias y pasearemos sobre las hojas de los árboles esparcidas por el suelo. Los días serán mas cortos y sacaremos del armario los chubasqueros y algún que otro jersey. Comenzarán los horarios del nuevo año que llega, porque todos sabemos que los años no empiezan en enero aunque sea ahí donde se celebren. Y el Retiro y los demás parques olerán a tierra mojada y a verde y habrá que sortear los charcos para no mojarse los pies. Y los paraguas de colores llenarán los huecos marrones de la tierra y los grises del cielo haciendo que el mundo se mantenga en equilibrio. Los abrazos serán más lejanos entre tanta ropa y las caricias en las manos se escurrirán.


Y yo estaré aquí con el corazón de hoja perenne, esperando a que se disipen las tormentas y el sol se deje ver entre las nubes. Dando pasos con cuidado de no hundirme en el barro e incluso en las arenas movedizas. Montado en la montaña rusa.

Guardando palabras o gritándolas al viento. Y cuando las suelte con fuerza se oirán en el eco de la ciudad tras rebotar en las paredes de las casas. Y saldrán sin ningún orden ni sentido:

¡Tiempo! ¡Belleza! ¡Equinoccio! ¡Locura! ¡Eclipse! ¡Insomnio! ¡Paz! ¡Socorro!

Y después, desearé que todos los días de la semana sean viernes, mantendré mi mirada fija en tus ojos y echaré la lotería de los sueños. Te haré sonreír con chistes de bufón, escurriré mi cuerpo como si fuera ropa recién lavada para entregarte en un vaso todas mis gotas de esperanza y te prestaré mis labios como albergue para que te resguardes en tu camino.

Una nueva estación, un nuevo año, un nuevo comienzo...

¿Paseamos?


Ya es otoño.

jueves, 16 de agosto de 2007

Punto y aparte

Que me perdonen aquellos a los que mi futura ausencia les duela.

Que comprendan que no será eterna y que regresaré en mi próximo párrafo.

Que sepan que no les echaré de menos pues han adoptado forma de voz en mi cabeza.

Hoy empiezo un camino que ha de emprenderse solo. Dejo, no sé por cuánto tiempo, esta luna y todas aquellas que estaban presentes en mis sueños. Me acurruco en el cuello de mi abrigo y parto. Un día me volverán a susurrar palabras tranquilizadoras al oído.


Hasta pronto...